Todo comenzó un tormentoso lunes en la clase de Metodología del Proyecto. Nos dijeron (de forma amenazadora) que pronto seríamos los protagonistas de un musical, y que debíamos hacerlo lo mejor posible para obtener una buena calificación en la asignatura.
Por supuesto ningún alumno de la clase 1G1 estaba muy contento con la idea.
Para todos nosotros (excepto para Lucía Cobos, que ya en su tierna infancia había protagonizado profesionales performances) hacer un número de baile y canto frente a un público resultaba bastante vergonzoso.
Nos sentíamos desnudos sobre el escenario, pero no teníamos elección. Era algo que había que hacer. Al viernes siguiente ya habíamos aceptado con dignidad nuestra tarea y pronto nos pusimos manos a la obra.
(Y de ahí que este blog se titule dignísimamente desnudo)
Esta es una memoria creada con el fin de registrar nuestros pasos y decisiones en la preparación del número musical, desde sus comienzos hasta el gran día.
