Las cosas van mejorando (puede) y vamos superando nuestros retos, pero una cosa es segura: cada vez nos queda menos tiempo.
Hoy mi madre me ha arreglado mi pantalón del traje, lo cual es un avance, y significa que estoy más cerca de convertirme en una estrella. En realidad el pantalón no es mío, sino de una amiga de mi hermana que se ha ido a vivir a otro país, que se los ha regalado. Fue un golpe de suerte para mi, pues llevaba muchos días buscando el traje perfecto para el musical.
Os voy a hablar de mi búsqueda del pantalón perfecto:
Resulta que yo tengo una elegantísima chaqueta de raya diplomática, de mi hermana. Me queda un poco amplia, pero eso sólo consigue hacerme parecer un varón ("varona") más musculado/a.
Todo era perfecto, hasta que descubrí que los pantalones asociados a dicha chaqueta eran de pata de elefante. Me quedaban muy mal, y no sabía cómo enfrentarme a mi destino. Entonces llamé a mi tía, urgentemente, y le pregunté si tenía un traje negro que pudiese prestarme (tiene mucha ropa). Y se presentó en mi hogar con otros pantalones de pata de elefante.
Yo sólo quería unos pantalones rectos.
Por suerte, mi hermana encontró los pantalones de su amiga, y me llamó muy emocionada (en realidad no, pero así es más dramático) Me los prestó y tras probármelos me di cuenta de que me quedaban un poco grandes, por lo que mi amable y virtuosa madre me los arregló.
Esta es mi historia.
