Sublime suplicio



Nuestro primer paso fue decidir qué musical íbamos a interpretar. Acordamos realizar encuestas a nuestro público, y acordamos un día en el que todos los miembros del proyecto presentaríamos nuestras propuestas.

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Mi encuesta era concisa, y constaba de las siguientes preguntas:

  • ¿Te gustan los musicales?
  • Si se interpretase un musical en la ESAPA, ¿asistirías?
  • ¿Qué musical te gustaría que se interpretase?


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Pronto llegó el día de presentar nuestras propuestas. Todas ellas tenían aspectos negativos y positivos, y gustaban más a unos que a los otros. Fue difícil ponerse de acuerdo, por finalmente llegamos a una conclusión.

Estas eran las propuestas:


  • Chicago (Cell Block Tango): en un principio pareció sencilla, pues apenas hacía falta cantar y la estética era atractiva. Sin embargo, la canción resultó ser muy larga y su coreografía complicada.
  • Cabaret (Money): el gran problema de representar Cabaret era que principalmente aparecerían dos personas, mientras que los demás quedarían relegados a bailar en el fondo, sin tener demasiado protagonismo.
  • Rocky Horror Picture Show (Time Warp): aparentemente era buena idea. La coreografía era sencilla, la canción fácil y el vestuario asequible. Sin embargo requería cantar todos simultáneamente y mientras se realizaba el baile, lo cual podría llegar a dar un resultado poco satisfactorio. Además la letra era muy corta, y apenas daba juego a explayarse sobre la tipografía.
  • Priscilla, Reina del Desierto (I Will Survive): la canción y el vestuario eran vistosos, sin embargo este último era complicado de conseguir. Por otro lado, al igual que Cabaret, dejaba el protagonismo a únicamente tres personas.
  • Hairspray (Nicest Kids in Town): la estética y la canción gustaron bastante, además de que la coreografía podía adaptarse fácilmente para ser representada. El vestuario era fácil de conseguir, pues todo el mundo tenía o podía pedir prestado lo que necesitase. 

Finalmente se escogió esta última, pues todos estuvimos de acuerdo. El siguiente paso sería repartirse el trabajo, de forma que cada uno contribuyese a la creación de nuestro musical.